Emilio López Romero, José María Becerra González y José María Boyano Sánchez destacan en esta sesión que el futuro de la información geográfica pasa por la cooperación entre administraciones, la interoperabilidad de los datos y la construcción de infraestructuras comunes que permitan compartir una única visión fiable y actualizada del territorio.
La colaboración entre administraciones se ha consolidado como un factor clave para mejorar la producción de información geográfica. La coordinación en proyectos como vuelos fotogramétricos, ortofotos o capturas LiDAR permite evitar duplicidades, reducir costes y obtener datos más completos, actualizados y de mayor calidad para el conjunto de las administraciones.
La interoperabilidad se presenta como el principal requisito para compartir y reutilizar información geográfica de forma eficiente. Iniciativas como la Base Topográfica Armonizada (BTA) y la futura Base Topográfica Urbana (BTU) buscan establecer estructuras de datos comunes y servicios abiertos que faciliten el intercambio automático y actualizado de información entre organismos.
Se destaca que el valor de los gemelos digitales depende fundamentalmente de la calidad, actualización y fiabilidad de los datos que incorporan. En este contexto, la cartografía se reafirma como una infraestructura esencial para la gestión pública, mientras que el mantenimiento coordinado de la información y la vigencia de los callejeros continúan siendo elementos fundamentales para la prestación de servicios y la atención a la ciudadanía.


